“Esa comparación constante no siempre produce un malestar evidente; a veces se manifiesta como una sensación de ‘no hago suficiente’, ‘no soy suficientemente atractiva’, ‘mi vida es demasiado normal’, ‘voy tarde’, ‘los demás avanzan más que yo’”, explica.
“La autoestima queda entonces atrapada en métricas externas: ‘likes’, visualizaciones, comentarios, seguidores, respuestas, reconocimiento”, de acuerdo con Vilalta.
“Podemos tener una identidad digital muy cuidada y, al mismo tiempo, una autoestima frágil. De hecho, cuanto más dependemos de la aprobación externa para sostener quiénes somos, más vulnerable se vuelve la forma en que nos miramos”, asegura.
RECONFIGURACIÓN DEL DESEO
“El deseo siempre ha sido influenciable. Antes, la publicidad, la moda, el cine o las revistas ya nos enseñaban qué cuerpos admirar, qué vidas envidiar y qué objetos querer. Ahora esa influencia es mucho más íntima, personalizada y silenciosa”, según esta ciberpsicóloga.
Explica que “las plataformas aprenden qué nos atrae, qué compramos, a quién miramos, cuánto tiempo permanecemos ante una imagen o qué producto volvemos a consultar. Observan nuestras pausas, nuestros clics, cuantas veces repetimos un video y que pequeñas contradicciones tenemos”.
“El deseo se ha convertido en dato: un vestido que miramos tres veces, una persona cuyo perfil revisamos, una casa, un viaje, una dieta. Y el algoritmo puede ordenar el entorno digital para que ciertas cosas nos parezcan más urgentes, atractivas o necesarias”, recalca.
“El riesgo no es solo que consumamos más, sino que confundamos el impulso con deseo, la excitación con interés y la disponibilidad con libertad: creer que elegimos porque tenemos muchas opciones, cuando quizá esas opciones ya han sido cuidadosamente colocadas delante de nosotros”, advierte.
RECONFIGURACIÓN ATENCIONAL
“La atención se ha convertido en el recurso más disputado. Cada aplicación compite por retenernos unos segundos más mediante videos breves, titulares extremos y recompensas inmediatas que entrenan al cerebro para buscar estímulos rápidos”, según Vilalta.
“Por eso leer, estudiar, escuchar o simplemente estar presentes nos resulta cada vez más difícil. Vivimos con la mente fragmentada, saltando de una cosa a otra como si eso fuera eficacia, cuando muchas veces es agotamiento disfrazado de productividad”, asegura.
Esta experta señala que “la atención profunda no desaparece de golpe, sino que se va debilitando cada vez que interrumpimos una conversación, una lectura o un pensamiento para comprobar si el mundo digital nos reclama”.
RECONFIGURACIÓN MEMORÍSTICA
Nuestra memoria ya no funciona sola, sino con dispositivos, según esta experta.
“Antes recordábamos números de teléfono, fechas, cumpleaños, direcciones o pequeños datos cotidianos porque necesitábamos tenerlos `en la cabeza´, pero hoy en día, los guarda el móvil, que nos avisa de los cumpleaños, nos lleva hasta los lugares, almacena nuestras fotos, archiva conversaciones, recuerda claves y rescata momentos que quizá habríamos olvidado”, apunta.
“Esto nos libera carga mental y nos permite organizar mejor la vida, pero también tiene la consecuencia psicológica de que dejamos de ejercitar la memoria interna y delegamos parte de nuestra biografía en sistemas externos”, comenta.
Para Vilalta “el riesgo no es perder memoria de golpe, sino cambiar nuestra relación con el recuerdo, y que nuestra memoria se vuelva más dependiente de una Nube que no solo guarda nuestra vida, sino que también empieza a editarla”.
RECONFIGURACIÓN AFECTIVA
Vilalta señala que, en el ámbito digital, “los vínculos son más disponibles, pero no siempre más profundos. Podemos hablar con muchas personas a la vez, enviar audios, reaccionar a historias, contestar mensajes y, aun así, algunas personas se sienten poco acompañadas ya que contactar no es lo mismo que vincularse”.
“Las cartas tenían menos velocidad y opciones, pero mucho más peso. Nos obligaba a pensar qué decir, cómo decirlo y qué merecía ser escrito. La espera también formaba parte del vínculo”, reflexiona.
“Hoy podemos responder en segundos, pero a menudo decimos menos o lo que decimos ha dejado de tener valor debido a esa abundante disponibilidad. Hay más intercambio, pero no siempre más presencia”, recalca.
Para esta experta “la afectividad necesita tiempo, miradas, silencios y cuidados. Lo digital facilita el contacto, pero no garantiza la intimidad. El reto no es escribir más, responder más o estar siempre disponible, sino recuperar el valor de una comunicación que no sea solo rápida, sino significativa”.
RECONFIGURACIÓN DE LA AUTONOÍA
“La familia, la escuela, los medios, los libros, las conversaciones, siempre han influido en nuestro pensar, pero ahora esa influencia es constante, personalizada y casi invisible. No llega como una imposición, sino como una sugerencia amable: ‘esto te interesa’, ‘esto te representa’, ‘personas como tú también piensan esto’”, apunta.
“Aquí el riesgo es creer que estamos pensando libremente cuando, en realidad, estamos reaccionando a lo último que nos han puesto delante sin haber construido previamente unos valores éticos propios”, destaca.
“Una noticia indignante, un vídeo emocional, una opinión repetida o un titular diseñado para provocar pueden orientar nuestro estado de ánimo antes incluso de que hayamos tenido tiempo de pensar”, ejemplifica.
“Pensar con autonomía exige preguntarnos, de vez en cuando: ¿qué pienso yo realmente de esto?, y que nos eduquen con valores éticos coherentes desde la escuela”, concluye.
DESTACADOS:
- “Internet ya no es una herramienta. Es un entorno psicológico y social en el que vivimos, pensamos y sentimos”, señala Ariadna Vilalta, psicóloga especializada en digitalización e IA aplicada.
-“Nuestra mente se está acostumbrando a vivir en estado de alerta suave, como si tuviéramos que esperar constantemente a que pasara algo que va a exigir una respuesta inmediata”, señala.
- “Las pantallas digitales se han convertido en reguladores emocionales: cuando estamos tristes, aburridos, ansiosos o solos, ya no nos preguntamos qué sentimos”, advierte la ciberpsicóloga.
Por Daniel Galilea EFE-Reportajes.