Language Selection

Get healthy now with MedBeds!
Click here to book your session

Protect your whole family with Orgo-Life® Quantum MedBed Energy Technology® devices.

Advertising by Adpathway

         

 Advertising by Adpathway

NosotrAs: Y la trampa de la dependencia

2 months ago 16

PROTECT YOURSELF with Orgo-Life® QUANTUM TECHNOLOGY

Orgo-Life the new way to the future

  Advertising by Adpathway

Hace varios años participé en un proyecto dirigido a mujeres de nivel operario en una empresa, donde el gerente de Recursos Humanos me pidió apoyo para identificar candidatas para una vacante de supervisión. De inmediato pensé en Sonia, una colaboradora con un claro potencial de liderazgo, confirmado tras diversas evaluaciones.

Cuando le comuniqué que estaba siendo considerada para el puesto, sonrió llena de orgullo, pues se había ganado esa oportunidad a pulso. Sin embargo, al día siguiente dejó de presentarse a trabajar y, después de varios días de silencio, nunca regresó ni formalizó su renuncia.

Al preguntar a sus compañeras por ella, una frase dicha con incomodidad lo explicó todo: “Es que su vato ya no quiso que trabajara”, una respuesta que me dejó con una profunda sensación de frustración.

Lamentablemente, este no es un caso aislado. La violencia económica y patrimonial es una de las formas más normalizadas e invisibles de violencia de género en México y se encuentra estrechamente vinculada a condiciones sociales, económicas y políticas que la sostienen y la reproducen dentro de las familias.

Esta realidad se explica, en parte, por una estructura social tradicional donde persisten roles de género que colocan al hombre como proveedor económico y a la mujer como cuidadora del hogar. En ese contexto, el trabajo doméstico y las tareas de cuidado que realizan diariamente, en su mayoría mujeres —como la limpieza, la cocina, las compras y el cuidado de niñas, niños, personas adultas mayores, con discapacidad o enfermas— no reciben retribución económica, pese a que su aportación al bienestar de los hogares y al crecimiento económico del país es significativa y representa más del 25 % del PIB en México. Sin embargo, al no ser valoradas ni medidas formalmente, estas actividades permanecen invisibles en los análisis macroeconómicos y limitan la generación de evidencia para el diseño de políticas públicas.

Esta invisibilización impacta directamente la autonomía de las mujeres, pues reduce sus posibilidades de participar plenamente en el ámbito laboral y, cuando lo hacen, las empuja a optar por empleos informales y flexibles que les permitan continuar asumiendo las labores de cuidado, aun cuando ello implique la falta de seguridad social e ingresos estables. Aunque algunos indicadores de pobreza han mejorado, las mujeres siguen siendo mayoría entre la población económicamente vulnerable, lo que incrementa su exposición a la violencia en el ámbito familiar.

Ante este panorama, la dependencia económica no debe ser nunca el ancla que ate a una mujer a una vida de abuso. Romper este ciclo es una responsabilidad colectiva que comienza en casa, educando para no normalizar el control ni la dependencia, y apostando por una educación que fomente la salud emocional, la autonomía financiera y la libertad de elegir como base para construir una vida y relaciones libres de violencia.

Psicóloga, emprendedora, consultora de negocios y madre de dos adolescentes y una pequeña de 9 años. Se desempeña como voluntaria y aliada de Neurofinanzas A.C., así como de Matatena de Saltillo promoviendo el emprendimiento como recurso para alcanzar la autonomía financiera y reducir las desigualdades que mantienen a muchas mujeres en relaciones de violencia.

Read Entire Article

         

        

Start the new Vibrations with a Medbed Franchise today!  

Protect your whole family with Quantum Orgo-Life® devices

  Advertising by Adpathway