Muchas personas gustan de ir por la vida pensando que Luke Skywalker está retirado en alguna galaxia, Harry Potter dando clases de magia en alguna universidad, y que Tony Soprano y Don Corleone realmente vivieron.
Es con lo que escritores y directores de cine sueñan: crear personajes que la gente no solo recuerde, sino que considere como personas a las cuales conoció, casi como si fueran amigos.
Cuando sucede, sin embargo, dichos personajes ya no les pertenecen del todo a sus creadores, que ahora tienen una responsabilidad con las expectativas y el cariño que la gente tiene por ‘sus’ personajes.
En esta situación se encontraron durante años Danny Boyle y John Hodge, el director y el escritor de la película ‘Trainspotting’, de la cual escribí aquí la semana pasada. A donde fueran a presentar una película nueva, invariablemente les preguntaban si planeaban hacer una secuela.
Boyle y Hodge sentían el peso de la responsabilidad y coincidían en que no podían hacer cualquier churro, porque traicionarían a la gente que hablaba de Renton, Sick Boy, Spud y Begbie como si fueran personas de carne y hueso.
Al mismo tiempo, no querían ir por el camino fácil, que era filmar otra película con más aventuritas. Decidieron que, si hacían una secuela, tendría que mostrar otro momento de la vida de los personajes.
‘Trainspotting 2’ se estrenó veinte años después de la primera película y sus personajes son veinte años más viejos. A pesar de que no marcó una época como sí lo hizo la primera parte, ‘Trainspotting 2’ es una película fantástica. Renton vuelve a Edimburgo con una crisis muy concreta y ahí no solo tiene que lidiar con el resultado de sus decisiones, sino reencontrarse con sus antiguos amigos y saldar cuentas.


1 day ago
1





















English (US) ·
French (CA) ·
French (FR) ·